Cómo lidiar con el síndrome del superviviente

Cómo lidiar con el síndrome del superviviente

Hola mis amores, que rico encontrarnos en mi ventanita de amor💜.

Hoy quiero hablarles sobre el síndrome del superviviente,  un estado mental que puede experimentar una persona que siente culpa por sobrevivir a un hecho trágico, por ejemplo, ante la pérdida de un familiar, ser testigo de un crimen o hecho traumatico. En el caso de muchos emigrantes esa sensación de culpabilidad al iniciar una nueva vida en el exilio mientras sus familiares quedan en el país de origen quizás sometido a situaciones indeseables.

Esta emoción que puede consumir a quien lo experimenta se trata de una sensación desagradable, un sentimiento de arrepentimiento que se deriva en la creencia de que podrías o «deberías» haber hecho algo diferente en el momento de tomar la decisión que te puso  a salvo durante o después de vivir un hecho traumatico,  es lo que explican los expertos en el área de la salud psico-emotiva.

Cómo surge

La culpa juega un papel protagónico, el superviviente a menudo la experimenta cuando se cuestiona el por qué ha logrado superar un evento impactante  y por que los demás (amigos, familiares  o compañeros) no lo han logrado, inclusive al punto de culparse a sí mismos como si fueran hecho algo malo.

Este tema nos toca a todos los emigrantes. Un choque de sentimientos encontrados habitan dentro: La emoción de un nuevo comienzo, la gratitud de una nueva oportunidad, la esperanza de renacer y no sin ellas: la tristeza por abandonar el terruño, la nostalgia de todo lo que nos era familiar, el deseo del contacto físico con los seres queridos que quedan atrás, el duelo en la distancia al perder a un miembro de la familia. Hay millones de personas en el mundo enfrentando esta situación sin saber que tiene nombre y que hay herramientas para lidiar con ello y sobrellevarlo de la manera más positiva que nos sea posible.

Consecuencias

En vista de que la culpa puede resultar en consecuencias negativas para la salud mental y física es necesario entender por qué la sentimos y entender qué hacer con ella. Esta sensación de remordimiento por estar bien mientras otros están mal puede conllevar a la depresión, vergüenza, ansiedad, apatía en socializar y baja autoestima.

    Algunos síntomas

    • Pensamientos negativos y pesadillas recurrentes.
    • Búsqueda de culpables, auto condenación por no salvar a otros.
    • Apatía, aislamiento y desmejora en las relaciones personales.
    • Luchas internas por conseguir soluciones.
    • Irritabilidad, ira y agresiones emocionales.
    • Hipertensión, dolor de cabeza y trastornos digestivos.

    Cómo podemos mejorar

    Canalizar esta emoción para seguir adelante con nuestras vidas con una perspectiva optimista y esperanzadora mediante la ayuda de terapia con un especialista es lo ideal, sin embargo, hay algunas recomendaciones que he leído en varias bibliografía al alcance de todos en la web y que les comparto a continuación, no perdemos nada con intentar.

    Comunicación. Las emociones pueden ser una carga pesada si no aprendemos a lidiar con ellas, expresarlas es importante para reconocerlas y admitirlas. Ese es siempre el primer paso. No necesariamente todos podemos pagar un terapeuta, pero sí podemos conseguir ayuda en nuestro entorno. Un amigo de confianza, una familiar que te escuche con amor y paciencia. Si te es incómodo hablar de tus cosas con un conocido puedes hablar en un chat o foro de apoyo, escribir una carta sobre cómo te sientes, quizás tengas la posibilidad de hablar con un especialista mediante mensajes directos en redes sociales . ¿Te digo algo? mucha gente preparada está dispuesta a ayudar, porque muchos han pasado por este sentimiento y no es algo sobre lo cual debas tener prejuicios hacia ti mismo.

    Conciencia realista. Esto sugiere que podemos ser conscientes de elegir pensamientos relacionados al auto-control, lo cual  permite disminuir la culpabilidad al caer en cuenta que las decisiones de cada persona de nuestro entorno  están fuera de nuestro control, por ende, el resultado de las experiencias de cada vida son igualmente ajenas a nuestra voluntad. Recordar esto es fundamental para superar ese malestar que produce la culpa. Cada persona hace lo que puede con las circunstancias que se le presentan. Sé generoso contigo.

    Retome su vida. Regresar a sus tareas habituales, mantener la mente ocupada en su trabajo, tener momentos de esparcimiento, reír, tomar un té con algún amigo, hacer un hobby que esté a su alcance. Si ninguno de estos anteriores  es factible entonces elija lo que sí es posible. Cocer, leer, correr, bailar en casa, lavar el carro, escuchar música, vea un documental de crecimiento personal, prepare una mascarilla,   puede orar, insisto: lo que esté a su alcance y que le regale unos momentos de tranquilidad o diversión.

    Servir. Nada alivia tanto el alma como ofrecerse en calidad de servidor, eso le permitirá ver que hay personas atravesando dificultades más complejas que la suya, le permitirá sentirse útil contribuyendo en la medida de sus posibilidades. También se sentirá agradecido por las bondades que hay en su vida. Ayúdese y ayude a otros, verá lo bonito que siente y la energía positiva que esto genera en su bienestar.

    Qué hago yo ante esta situación 

    Soy de las personas  que cree firmemente en el poder de la comunicación y la auto-sanación. A diario enfrentamos dificultades, es la dinámica de estar vivos, por eso escribo, por eso existe este ventana,  este blog me permite compartir mis experiencias y al mismo tiempo me regala la oportunidad de servir a quien esté interesado en un contenido para tener una vida saludable,  un ambiente de energías positivas, creo en el apoyo mutuo, en la responsabilidad que tenemos cada uno en hacernos felices, encargarnos de nosotros mismos, creo en Dios y por eso busco mi bienestar y el de mi prójimo.

    Contar la experiencia ayuda a sanar, en mi caso como exiliada a menudo lamento la cruel realidad que enfrentan mis hermanos venezolanos, añoro la libertad y las oportunidades para millones de ciudadanos que han hecho todo lo humanamente posible por recuperar la democracia y me es imposible no recordar la historia de mis abuelos maternos. Jorge y Clemencia. Dos jóvenes colombianos que con muy pocos recursos económicos y con una preparación escolar casi ausente tomaron rumbo a Venezuela caminando hace unos 70 años atrás, con la esperanza de un mejor futuro para la familia que formarían años después. Seguramente de allí proviene mucha de la fortaleza que habita en mí.

    El destino hay que forjarlo y sin importar la decisión que tomemos debemos elegir ser felices con esa opción. Someternos por voluntad a una vida desdichada es un desperdicio insano, no merece la pena. No se puede salvar a quien no quiere ser salvado, y con esto me refiero a que cada quíen debe tomar el primer paso para construir un mejor futuro . Recuerda que cada quien toma las decisiones que construyen su presente. No se trata de olvidarse de los demás, para nada, se trata de reconocer y aceptar que la felicidad y el bienestar ajeno está fuera de tu control, eso escapa de tus manos. Lo que está en tus manos es reconocerte, entenderte, perdonar tus errores, hacer de ti el mejor ser humano que puedas para que vivas «DeAmoresConLavida».

     

    Astrid Fabiola

    1. Totalmente de acuerdo. Una lucha emocional diaria para quienes salimos de Venezuela y tenemos familia y amigos alla. Mil gracias por este aporte y por estas palabras tan bien escritas y sentidas.

      1. Una batalla diaria que debemos librar con optimismo y esperanza de un futuro prometedor para todos. Gracias por leerme y por acompañarme en este aventura. Abrazos

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