Emociones ocultas en el hambre

Emociones ocultas en el hambre

Hola mis amores. Que rico encontrarnos en mi ventanita de amor💜.

Esta semana le hice una encuesta en mis redes en la que les preguntaba si querían conocer información sobre las emociones que producen hambre y la mayoría de los participantes se mostraron interesados en el tema, así que aquí vamos, les prometo que les escribo con profundo amor y respeto sobre este tema tan sensible, inclusive para mí.

¿Cuántas veces hemos escuchado que la comida es utilizada como calmante, como anestesia emocional? Yo  confieso haber escuchado varias veces que el comer de forma excesiva estaba relacionado con la ansiedad, con la carencia de afecto, entre otras emociones.

¿Rabia?

Comer mucho implica utilizar en gran medida la mandíbula; la mandíbula está relacionada con la furia, la cólera como emoción, de allí que la rabia nos produzca unas ganas indetenibles por comer, aún y cuando no tengas hambre física sino emocional.

Según el Dr. Karmelo Vizkarra, la rabia surge cuando una persona se ha sometido por mucho tiempo a situaciones de complacencias, cuando dejas de ser lo que eres para ser lo que se espera que tú seas. Es un salvador, una persona contenida (que contiene sus opiniones), una persona controlada y controladora, personas que se anulan, que callan y reprimen sus sentimientos.

Cuando un rabioso se ve impedido- por el mismo- de expresarse se produce un nudo en la garganta, de allí que necesite llenarse la boca de comida para no manifestarse verbalmente, según Federico Navarro, especialista psicosomático.

¿Afecto?

¿Sí ves que el azúcar es dulce verdad? Este tema siempre es sensible porque el azúcar es socialmente aceptado y es el monstruo a vencer porque la mayoría de las personas son dependientes a ella, pero fíjate esto: ¿Conoces una persona dulce? Puedes imaginar también a alguien tierno, es posible que esas ganas de azúcar sean una señal de falta de cariño, afecto, aprecio, amor. Ante la dificultad de conseguir que nos amen entonces recurrimos al azúcar como ese abrazo que me hace sentir a gusto aunque sea un par de minutos. Duele leer esto, lo sé. Pero te cuento que el afecto que llena, que rompe esta dependencia es el amor propio.

Las dependencias a la comida están directamente ligadas a las dependencias emocionales y una vez más chocamos con pared. Necesitamos dejar de depender, de aferrarnos, de apegarnos a las sustancias, las personas y la comida. En  esto coinciden grandes terapeutas, psicólogos y especialistas en bienestar personal, Enric Corbera, Pilar Sordo y Covadonga Pérez, por nombrar algunos.  Cómo se hace eso. Hay que trabajar en el ser, la autoestima, auto-exploración para identificar las carencias y necesidades del niño interior para sanar, aprender a expresar nuestras emociones y dejar de vivir exclusivamente para complacer a los demás. Fomentar espacios para el disfrute, dialogar y fomentar relaciones personales justas en las que nuestros deseos y propuestas son tomadas en cuenta.

Emociones ocultas

La tristeza y la depresión son emociones secundarias a la rabia, lo explicaba Luis Pelayo, especialista en bioenergética.  ¿Por qué nos escondemos en la depresión o la tristeza? Porque la rabia está mal valorada, mientras que la depresión es socialmente más aceptada. Otras veces el rabioso sólo está triste y se esconde tras la máscara de la rabia.  Pregúntate si sientes rabia, identifica qué la causa, exprésala, libera tu mandíbula, razona lo que sientes y libera el poder de auto sanación que habita en ti. Otra herramienta útil es soltar las expectativas, siempre estamos esperando que las cosas sean de determinada manera y condicionamos nuestra paz a ese resultado.

 

Les he confesado que el propósito de esta ventana es compartir con ustedes semillas de amor, herramientas que nos ayuden a todos a liberarnos de todo lo que nos causa dolor: el odio, el apego y la ignorancia. La idea es que juntos aprendamos a vivir #DeAmoresConLavida.

 

Astrid Fabiola

 

 

 

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