Lo que nadie te cuenta de jubilar a tus padres

Lo que nadie te cuenta de jubilar a tus padres

Durante 20 años mi mamá se levantó a las 4:00 de la mañana para ayudar a mi papá en su preparación para ir a trabajar. Mi papá atendió la cantina del colegio «Luz de Carabobo» día tras día durante esos años. En el camino mi papá escuchaba «Nuestro Insólito Universo» en la radio de la camioneta que iba cargada de jugos deliciosos y los mejores rellenos para sus famosas empanadas. Ellos dos eran un equipo perfecto, esa cantina era un nido de sabor y amor para todo aquel que tuviera la dicha de trabajar con ellos.

En medio de un país completamente destruido, desabastecimiento atroz y una moneda vilmente devaluada los viejos se cansaron de sortear interminables filas para conseguir suministros y decidieron entregar el negocio, vender sus cositas y estar con sus hijas. Metieron su vida en par de maletas y amanecieron en un nuevo país.

El reloj biológico los hacía despertar de madrugada pero esta vez no había que correr, no había niños para atender, en realidad no había nada qué hacer.

La jubilación que los hijos exiliados soñamos para los padres no representa el romance que es para nosotros. Para ellos es doloroso el retiro y nadie nos prepara para ser los «hijos a cargo de los padres».

Estamos a cargo de los gastos, es verdad, pero no podemos gobernarlos. Esa gente ya está mayor, tienen su forma de comer y proceder. Ser hijo a cargo requiere de una paciencia similar a la requerida por la maternidad. Se les puede sugerir pero no se les logra controlar. Cuando los padres envejecen les cuesta mucho escuchar, por eso suben el volumen a todo lo que da, son lentos para caminar y cuando van a salir quieren llevar un poco de todo «por si acaso». Las mismas personas que te criaron con un ¡Apúrate! Ahora te dicen: ¡Ya va, ten paciencia que estoy viejo! Nos toca aprender a compartirlos con los hermanos, toca escucharlos recordar sus años mozos, contar las mismas historias una y otra vez, adaptar la casa al paso de los años y ayudarlos con las actualizaciones de un teléfono sin espacio de tantas fotos almacenadas como tesoros.

Hay abrazos a la orden del día, consejos y ambiente musical de los 70´, siempre hay una tía en una video llamada echándole a uno miles de bendiciones y aunque ellos «no quieren molestar ni ser una carga» uno está feliz de saberlos allí cerquita, jodiendo y preguntando por todo.

Ser un hijo a cargo es duro, uno quiere retribuirles todo, cuidar de ellos, divertirlos y hacerlos felices aunque nuestros esfuerzos resulten en vano porque hay ausencias y añoranzas que jamás vamos a reemplazar. A menudo se llora, a menudo se ama pero al final siempre se goza.

Escribí esto para que recuerden que para los padres no es tan divertido como para nosotros estar en casa sin trabajar, que tenemos que respetar sus ganas de extrañar, sus quejas y sus maneras de hablar. Una vez los tienes contigo ya no hay vuelta atrás. La formula es amar y amar, nunca olviden que esa gente le enseñó a uno a caminar.

Astrid Fabiola

      1. Excelente tema y reflexion para aquellas personas que lo lean, totalmente de acuerdo contigo, es la historia de la vida de los padres compartida con todos nosotros, Dios quiera esta nota le remueva los sentimientos a aquellos hijos que tienen el corazon de piedra. Te felicito por tu gran variedad de temas adaptados a la necesidad de cada lector. Dios te bendiga

        1. En este blog hablamos dela vida, de lo real y de esas experiencias que muchos viven en silencio, lo importante es aprender juntos. Te abrazo mi amor bella

  1. Excelente artículo prima y bello mensaje es así nuestros padres hicieron mucho por nosotros y nos toca a nosotros retribuirles con amor, paciencia, entendimiento ellos tienen sus maneras de ser y actuar solo podemos aconsejarlos pero no sé nos puede olvidar que a pesar de estar a cargo de ellos siguen siendo nuestros padres no nuestros hijos he visto como muchos tratan mal a sus padres y no debe ser así.

    1. Verdad que no es fácil? Por supuesto que debemos tratarlos con amor, porque pa´ viejo vamos todos o no? Y como tú dices no son nuestros hijos. Gracias por leerlo y por dejarme un comentario. Te abrazo con todo mi cariño prima bella.

    2. En definitiva un relato maestro, justo pensaba eso en estos días. Que sabroso tener a mi mamá cerca, poder tenerla aquí conmigo y mis hermanas que me envidien jajajaj. Y si, a veces tengo que bajarle 2 para ir a su nuevo ritmo y los disfruto.

  2. Que bonita reflexión , comparto contigo esa información que nos brindas es totalmente cierto , lo viví con mi mamá y es totalmente cierto .
    Te felicito por aportar información tan bonita y que nos enseña a todos .

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