A mi mejor amiga en el Día de la Mujer

A mi mejor amiga en el Día de la Mujer

Es imposible calcular los minutos que hemos pasado al teléfono resolviendo rupturas amorosas, reconciliaciones,  cómo vestirnos para una fiesta, sobreviviendo la resaca, cocinando, compartiendo secretos, curando heridas, debatiendo sobre la vida, contando días de atraso, enumerando razones que justifiquen nuestro eterno cansancio y riendo a carcajadas. Es imposible calcular.

Es imposible que los momentos difíciles puedan aliviarse sin tu consuelo mientras hacemos la hora del café o el chocolate virtual, ese que nos permite continuar. Es imposible arrancar los maratones de la vida sin tu voz gritando que, si puedo, porque tú crees en mí.

Es imposible explicar cómo puedes adivinar cuando te necesito, para reír o llorar. Que talento para regañarme sin hacerme enojar o motivarme a dar más. Es imposible que yo te pueda pagar de alguna forma todo lo que me das. Ya lo sé, no esperas nada a cambio más que ser siempre tu amiga incondicional.

Es imposible que yo sea la mujer que soy sin tu presencia en mi vida. Gracias por luchar mis luchas, por respetar mis decisiones, validar mis emociones, compartir mis alegrías, celebrar mis triunfos y conmoverme con tu empatía.

Hoy no es un día para celebrar, pero de igual manera te quiero reafirmar que eres una de las mujeres más importantes de mi vida. Aquí voy a estar hermana de la vida para luchar tus batallas y abrazarnos el alma hasta sanar, brindar y celebrar.

Gracias, gracias, gracias por estar. Por ser y dejarme ser.

Astrid Fabiola